El guitarrista, productor, arreglista y compositor Alzérreca ha construido una propuesta artística profundamente ligada a sus raíces, a la memoria familiar y a la tradición musical de Puerto Rico y forma parte de una nueva generación de creadores multifacéticos que encuentran en el bolero y la salsa un lenguaje para narrar las emociones más humanas. Inspirado por la vieja escuela y por figuras como Ismael Rivera, Felipe Rodríguez y Sylvia Rexach, Alzérreca ha hecho de la sensibilidad y la honestidad sus principales herramientas creativas.
El artista puertorriqueño cuenta que su relación con el arte nació mucho antes de los escenarios. Las poesías de su bisabuelo despertaron en él la necesidad de mantener vivo un legado familiar que hoy se extiende más allá de la música. Para Alzérreca, la poesía, la pintura, el baile y la composición forman parte de una misma expresión, una visión artística que también ha sido enriquecida por la influencia de su padre y por las historias que escucha en las calles, en los barrios y en las conversaciones con las personas mayores, cuyas vivencias terminan convirtiéndose en canciones.
Todas sus composiciones parten de experiencias reales. Las relaciones amorosas, los recuerdos y la observación de la vida cotidiana son el combustible de una obra que apuesta por la nostalgia desde una perspectiva madura, entendiendo que recordar también puede ser una forma de sanar y aprender a dejar ir.
Esa filosofía encuentra su máxima expresión en “Arte Imperfecta #1”, álbum que llegará a México el próximo 16 de julio y que representa para el músico "el final del principio", una etapa que finalmente decide compartir con el mundo. El proyecto es una celebración de las imperfecciones humanas y de cómo los errores terminan convirtiéndose en arte.
Con una fuerte identidad puertorriqueña, el disco conserva el espíritu del campo de Carolina, lugar donde nacieron muchas de las canciones y al que el artista regresó para concluir las grabaciones. Los sonidos del río, los gallos y la esencia de la isla recorren una producción que funciona como una conversación con alguien ausente, mientras explora la nostalgia de los recuerdos con la esperanza de construir nuevas memorias en el futuro.
La dimensión familiar además ocupa un lugar fundamental dentro de la obra. La portada del álbum es una acuarela realizada por su padre y, además, Alzérreca comparte junto a su abuela los versos escritos por su bisabuelo, convirtiendo a “Arte Imperfecta #1” en una pieza cargada de herencia, amor y memoria.
Entre los temas más significativos destaca “Mi Amor”, una composición dedicada a su abuela, quien padece Alzheimer. Aunque a primera escucha podría parecer una canción romántica, en realidad es un homenaje al amor incondicional y a los recuerdos compartidos con una de las personas más importantes de su vida.
Como carta de presentación para el público mexicano, Alzérreca eligió “Luna Rosada”, una pieza escrita en 2021 a partir de un sueño recurrente en el que despertaba y descubría la ausencia de su pareja. La imagen de la luna desapareciendo con la llegada del día se convirtió en una metáfora sobre aquellas personas que se alejan, pero cuya belleza y significado permanecen intactos con el paso del tiempo.
La canción, impregnada de melancolía y aceptación, busca demostrar que una historia triste también puede cantarse con alegría. Influenciado por la interpretación que Ismael Rivera hizo de El Incomprendido, Alzérreca apuesta por una nostalgia serena, capaz de abrazar el pasado sin miedo y de encontrar belleza en los recuerdos.
Para esta versión, el artista decidió unir fuerzas con la cantante mexicana Tania Matus, una colaboración que nació de manera inesperada mientras preparaba su viaje a Ciudad de México. Tras descubrir su música y comprobar que compartían amistades en común, la unión se dio de manera natural. La presencia de Tania aporta precisamente aquello que Alzérreca imaginó desde que escribió la canción: una voz que respondiera a esa conversación con alguien que ya no está presente.
Musicalmente, “Luna Rosada” destaca por la delicadeza de su introducción de requinto, surgida de una improvisación espontánea, y por el largo proceso de transformación que vivió la pieza, la cual atravesó distintos ritmos y tonalidades hasta llegar a su forma definitiva.
Más allá de promocionar un sencillo, el lanzamiento representa para Alzérreca un acercamiento genuino con México y con una cultura que admira profundamente. Convencido de que el público mexicano posee una sensibilidad especial hacia las artes, el puertorriqueño busca crear nuevas experiencias y establecer un vínculo auténtico con quienes descubrirán su música.
“Mi música no es la música de la fiesta; es la canción que te acompaña después de la fiesta. La que te hace recordar quién eres y de dónde vienes, la que te invita a caminar por el jardín de los recuerdos”, expresa el artista.
Con varios proyectos de salsa, bachata y nuevos boleros en camino, Alzérreca inicia una nueva etapa con una obra que reivindica la belleza imperfecta y con una invitación clara para quienes escuchen “Luna Rosada” por primera vez: no tener miedo de volver a los recuerdos felices del pasado y permitir que esas memorias sigan iluminando el presente.
Actualmente Alzérreca se encuentra trabajando en la preparación del inolvidable show que llevará a cabo el 17 de julio en Casa Cali.
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