El Día Internacional de la Mujer no nació como una celebración, sino como el eco de una lucha incansable por la dignidad.
Hoy, desde la gestión cultural en la República Dominicana, conmemoramos ese sacrificio reconociendo que cada espacio que habitamos —cada libro, cada escenario, cada oficina de dirección— es un territorio conquistado por las que vinieron antes que nosotras.
La cultura se escribe con la determinación de quienes se negaron a ser invisibles. Nos sostenemos sobre los hombros de gigantes como María Trinidad Sánchez, quien entregó su vida por la patria, y la rebeldía inquebrantable de las Hermanas Mirabal.
Nuestra voz hoy es posible gracias a la labor intelectual de Abigail Mejía y el compromiso de Petronila Gómez, quienes desde el feminismo y el periodismo abrieron las brechas que hoy transitamos.
Como ellas, hoy muchas mujeres seguimos escribiendo y creando "desde nuestra trinchera", desafiando los límites impuestos para demostrar que nuestra capacidad de liderar es tan poderosa como nuestra capacidad de amar.
Hemos pasado de ser las musas de otros a ser las arquitectas de nuestras propias industrias creativas. Lograr ser referentes en el pensamiento crítico nacional —como lo valida haber sido considerada para la Medalla al Mérito de la Mujer Dominicana este año— es un recordatorio de que el trabajo constante rinde frutos. Pero aún falta camino.
El paradigma de la "supermujer" que debe hacerlo todo sin quejarse es una barrera que seguimos derribando.
Falta lograr un entorno donde nuestra autonomía profesional no sea vista como un desafío, sino como una evolución natural de nuestra sociedad.
Como mujer, como madre y como directora de Editora Poetas de la Era, sigo creyendo profundamente en el poder de la palabra, de la cultura y de las mujeres que se atreven a crear, dirigir y transformar.
Es la lucha por el tiempo para pensar, por el derecho a la inspiración y por la libertad de movernos seguras en todos los ámbitos de la vida.
Conmemoramos este día reafirmando que no daremos ni un paso atrás en la defensa de nuestra integridad y nuestra voz.
Sigamos rompiendo paradigmas porque nuestra historia aún tiene muchos capítulos de libertad por escribir y en Editora Poetas de la Era, estamos en toda la disposición para acompañar y acompañarnos.

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