By Carlos Hernandez
@CAHG_26
Se ha escrito mucho y, por desgracia, parece que seguirá escribiendo sobre la presión que somete la industria del cine a las mujeres. Es habitual que se presione a las actrices para estar delgadas, para estar eternamente guapas y eternamente jóvenes.
Algo que es un imposible y que provoca que actrices como Olivia Wilde sean descartadas para un papel (el de Margott Robbie en El Lobo de Wall Street) por ser demasiado mayor, pese a que entonces aún no había cumplido los 30 años.
El último ejemplo de la declaración de una mujer, de una actriz que ha conocido el éxito en Hollywood y que ha vivido la dictadura de la báscula, la dictadura de la belleza sempiterna es Courteney Cox. La intérprete, de 52 años, reconoce que sucumbió y que tras el paso de los años, tras el 'olvido' al que pasó tras el estrellato en Friends y Scream decidió optar por la cirugía y ahora está arrepentida de ello.
Cox lo ha reconocido en su paso por el programa de la NBC Running Wild, que presenta Bear Grylls. Ambos, a la interperie, en el frío campo irlandés charlaron sobre su carrera, sobre su vida y sobre los cambios a los que se ha sometido. Así Courteney Cox confesó que: "me arrepiento de algunas de algunos arreglos estéticos que me he hecho"
Y añadió la explicación para haberse sometido a estos retoques faciales: "No lo hice por la fama sino por lo que supone ser mujer en esta industria. Envejecer no es fácil y a veces intentas frenar el paso del tiempo y perseguir la juventud. Pero he aprendido la lección y afortunadamente son arreglos que se disuelven y desaparecen".
Fuente:msn.

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