Hay mujeres que parecieran trabajar en un circo, en donde parir imposibles es tarea cotidiana. Estudiantes de la universidad de la vida, hijas diplomadas en mitigar el hambre y las tragedias para seguir caminando con la mirada firme y la frente alta. Díganme ustedes ¿Cómo lo logran las menos desdichadas? Sin techo, ni pan, ni más educación que su propia carencia e ignorancia. ¡Cuántas mujeres valientes, señores! ¡Cuántas mujeres importantes ha parido nuestra patria! Y no hablo de las muchas que dejaron su huella en los dinteles de las historia, sino de esas magas anónimas que nadie nombra, construyendo día a día con sus manos y pies el destino de nuestra nación. Las nunca recordadas, las siemprevivas, cociendo su destino a contra viento en una sociedad marcada de machismo, maltrato e indolencia. Heroínas cotidianas de escuelas; haciendo trucos con las palabras. Estudiantes fenomenales cursando universidades porque se niegan a ser menos, a vivir relegadas. Otras que levantan sus voces para defender cualquier causa, la que fuere que les permita recordarse a sí mismas que siguen siendo humanas. Dígame usted si ¿la mujer y la magia juegan a estar separadas?
Yo creo en mujeres maravillosas, las que madrugan para abrazar el día a pesar de la desesperanza, que no se rinden, que viven con la azada en las manos sembrando sueños de un mejor mañana. Las que se apoyan unas a las otras porque saben que sólo así se puede sobrepasar la crisis, erradicar la mediocridad, y desfasar los egos de quienes nos oprimen por considerarnos menos fuertes, competitivas, o ¿capacitadas?
¡Brindo por las muchas! mejorando al mundo sin reclamarle a la vida menos de lo que les corresponde: el derecho de ser libres de trabas. Esas que ven a otra mujer caer de rodillas y en lugar de darle la espalda, la levantan. Esa es la magia que yo nombro, el femenino perfecto que llevamos todas grapado a nuestra idiosincrasia. Eso, damas y caballeros presentes, eso es ser una heroína, eso, ES MAGIA.

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