Un día comprendí que para volar no necesitaba alas,
Que para nadar no tenías que ser un pez,
Y que para correr no debía tener 4 patas.
Comprendí que siempre cometería errores en la vida,
Que cada error me ayudaba a crecer como persona,
Y que mientras más errores eliminaba más perfecto me hacía.
Ese día comprendí que las personas no son eternas,
Que al menos en carne iban a desaparecer,
Y que por sus huellas en la vida, marcarían su
eternidad.
Aquel día comprendí que para soñar no debes estar
durmiendo,
Que soñar lo hacemos todos, o al menos una gran parte,
Y que tan solo unos pocos luchan por hacerlos realidad.
Un día comprendí que no podía seguir sufriendo por amor,
Que amar a quien no me amaba solo me hacía daño,
Y que ese amor real solo me lo daba Dios.
Comprendí que debía definir mis objetivos en la vida,
Que tenía que ser una persona con visión y convicción
clara,
Y que de lo contrario solo sería uno más del montón.
Ese día Comprendí que mi mayor tesoro es mi familia,
Que sin la unidad familiar ningún logro será
significativo,
Y que según su estabilidad así seria mi paz.
Aquel día comprendí que no podía caerle bien a todo el
mundo,
Que siempre existirían personas que se aprovecharían de mí
Y que sobre cualquier vinculo debía existir la
honestidad.
Un día comprendí que no todos son mis amigos,
Que “Amigo” es una palabra tan fuerte que solo pueden
soportar una o dos personas
Y que son fichas del ajedrez que no podemos recuperar.
Comprendí que en la vida debemos sacrificar algo,
Que no todo en la vida es ganar
Y que es nuestra decisión que sacrificar.
Ese día comprendí que solo yo era responsable de mi
mismo
Que nadie era responsable lo mal o bien que estaba
Y que todo a mí alrededor lo había creado yo mismo.

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