Amigos y colegas del escritor, se reunieron para escuchar a los escritores Héctor Aguilar Camín, Federico Reyes Heroles, Hernán Lara Zavala, Juan Ramón de la Fuente, Gonzalo Celorio y Vicente Quirarte, quienes hablaron de la obra de Fuentes, como uno de los autores latinoamericanos más importantes del siglo XX.
Gonzalo Celorio, escritor: "Su voz y su pensamiento, los frutos de su capacidad crítica, la conciencia infundida por él mismo de quiénes somos y porqué somos lo que somos, la conciencia de nuestra identidad en cuya búsqueda ya no tenemos que romper ninguna lanza, porque gracias a él, ya podemos caminar por el mundo sin necesidad de presentar ningún pasaporte cultural identitario".
En la mesa titulada ‘El Universo de Carlos Fuentes', se recordaron algunas de las obras más importantes del escritor y se hizo un breve recorrido por su legado humanista y literario. Cada uno de los invitados, habló del ganador de múltiples premios de literatura, desde su experiencia con él y su influencia en la literatura contemporánea.
"De cualquier obra de la narrativa hispanoamericana se puede saber a ciencia cierta si se escribió antes o después de Carlos Fuentes. Y su influencia no sólo fue determinante en las generaciones posteriores que transitaron por la brecha que él desgrosó, sino también milagrosa y retroactivamente en los escritores anteriores a él, porque Fuentes no enseñó a leer con otros ojos a Borges y a Reyes, a Rulfo y a Machado de Asís, a Quevedo y a Cervantes", indicó.
La obra de Carlos Fuentes consta de más de 20 novelas, además de numerosos ensayos, obras de teatro y cuentos, entre los que resaltan ‘Aura', ‘La región más transparente', ‘Terra Nostra' y ‘La muerte de Artemio Cruz', esta última considerada la precursora de una serie de textos llamados el ‘Boom Latinoamericano, junto con Gabriel García Márquez de Colombia, Mario Vargas Llosa de Perú y Julio Cortázar de Argentina.
Hernán Lara Zavala, escritor: "Buscó tramas premeditada y a lo mejor innecesariamente complejas, evitando la linealidad y propiciando la participación del lector en la integración y la evaluación final de la historia. Multiplicó las voces de la novela y sus efectos polifónicos. Ejerció todo tipo de experimentaciones tanto a nivel anecdótico como estilístico para imprimirle un estado lúdico, un efecto lúdico a la anécdota. Se apropió del lenguaje de la gente común e incorporó diversas lenguas vernáculas locales. Re-evaluó el elemento fantástico como parte de la realidad cotidiana y exploró los vicios sociales y políticos latinoamericanos con una mirada más crítica, más ideologizada y más comprometida".

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