By: Pedro
Morales.-
El mismo tiempo que tiene el anuncio de que
sólo a través de Jesucristo obtenemos la salvación, y de su anhelo de que todos
se arrepientan de sus pecados, ese mismo
tiempo llevamos predicando del
arrebatamiento de su iglesia hacia el cielo que describe I Tes. 4: 16-17. “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de
arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo
resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado,
seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en
el aire, y así estaremos siempre con el Señor”.
I
cor. 15: 51-53 dice: “He aquí, os
digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un
momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la
trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos
transformados.
Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto
mortal se vista de inmortalidad”.
Fíjese que dice que seremos transformados,
lo que encaja con el verso de (apoc.21:
27) que dice que al cielo no entrará cosa
inmunda; ni carne ni sangre.
Este
interesante episodio acontecerá en un abrir y cerrar de ojos; tan breve
como un relámpago.
He escuchado a muchos decir que eso es un
cuento porque supuestamente llevan toda una vida “esperándolo” y no ha venido.
Pero es que olvidan a mateo 24: 36,
donde el mismo Jesús dijo que acerca del día y la hora ni aún los ángeles lo
saben, sino sólo su padre. También 2
Pedro 3:9 aclara que si Cristo aun no ha venido es por ti. Sí, tu. Tú que lees
este artículo y que aún no has arreglado tus cuentas con El.
Jesús
indicó unos episodios que debían acontecer previo a su venida. Las
mismas están detalladas en mateo 24. Luego que lo lea, se dará cuenta que todo está
cumplido. Solo esperamos el toque que suene la trompeta.
Léase apocalipsis 21 desde el verso 21
hasta el 27 para que sepa claramente el lugar que nos espera; al que también
puedes ir si te inscribes en el libro de la vida del cordero. Eso se logra
aceptando a Cristo como tu único salvador.
¿No sientes deseos de estar en ese
lugar? Es gratis para nosotros, pues el
precio que había que pagar ya Cristo lo pago con su sangre.
¿Qué harás, pues? ¿Te quedarás dando
vueltas en tu pecado, o vas a dejar que Jesús te limpie de todos ellos para que
también te vayas al cielo cuando `El venga por su iglesia?
¡La decisión es tuya! Elige bien

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