Gran Bretaña ha suspendido toda ayuda económica a Uganda, debido a la preocupación que produjo la sospecha de que los fondos estaban derivándose a cuentas privadas en ciertos bancos locales.
La secretaria británica de Desarrollo Internacional, Justine Greening, anunció que más de US$17 millones que se distribuyen a través del gobierno ugandés se iban a retener, tras detectar dichas irregularidades después de una primera auditoría al destino de dichos fondos humanitarios.
Los fondos permanecerán congelados hasta que el gobierno de Uganda de las pruebas necesarias del destino de dichos fondos.
Ya en agosto el Reino Unido había retenido pagos a la oficina del primer ministro, Patrick Amama Mbabazi, luego de diferentes denuncias respecto al mal uso de aquel dinero donado por Irlanda, Dinamarca y Suecia.
A fines de octubre Noruega también anunció que la ayuda destinada a Uganda, en los últimos años, podría haber acabado en las manos que menos la necesitaban.
Según datos de la ONU y la Oficina Nacional de Estadística, Uganda redujo en un 15% la cantidad de pobres en cuatro años, pero un 24,5% de su población aún se encuentra bajo la línea de la pobreza.

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