MEDIACIÓN DE CONFLICTOS JUVENILES

By Milciades Ventura Lembert

HERRAMIENTA INFRAVALORADA PARA LA DESCONGESTIÓN JUDICIAL Y CARCELARIA

La conflictividad aumenta de manera descomunal en la República Dominicana, aún en medio de la crisis sanitaria más grande del siglo, debido a la cual se esperaba una unidad global en solidaridad y empatía, muy por contrario, el impacto de la pandemia presenta efectos conductuales negativos en muchos seres humanos. 

En nuestra realidad social dominicana, auxiliado por las estadísticas, puedo decir que el sistema judicial está cargado, ni mencionar el carcelario. Los jóvenes lideran como actores, la mayor parte de las actividades delictivas, movidos según sus testimonios por la falta de orientación, hogares disfuncionales, problemas de carácter cultural, falta oportunidades, empleos, vivienda digna, educación de calidad, abordaje mediocre de sus conflictos, entre otros factores que, de acuerdo a sus justificaciones, van forjando sus actitudes y comportamiento antisocial.

A pesar de los esfuerzos de las instituciones gubernamentales, organismos internacionales, organizaciones sin fines de lucro y actores independientes, la efectividad de muchos de los procesos formativos y de generación de cambio que se realizan en favor de los jóvenes, terminan siendo ineficaces, debido a una ejecución carente de unidad, políticas públicas insostenibles y temporales, así como también la mala identificación y abordaje de la problemática real de este importante y amplio segmento de la sociedad.

En la actualidad, funestamente, contamos con un sistema judicial cargado, lo cual constituye un obstáculo para la correcta administración de la justicia, además de que se presenta una situación adicional, y es que se limita el acceso a la justicia, con los casos que la ley no entiende urgentes o competentes, pero que se pueden convertir en violación a tipos penales, debido a la omisión o desconocimiento; esto sin mencionar los gastos imposibles que debe hacer el estado, para cubrir los procesos judiciales y necesidades básicas de los privados de libertad.

La prevención, vista en cualquier contexto, es anticiparse o evitar la ocurrencia de algo. En el tema que nos atañe, la prevención se lee, como “resolución de conflictos”, una herramienta mágica, que se sustenta en la legislación procesal penal y nuestra carta magna, como instrumento para resolver intereses contrapuestos, en el caso de la mediación esencialmente no penales, de una manera ágil, gratuita, eficaz, empática, imparcial, voluntaria, confidencial y con el diálogo como instrumento indispensable para el alcance de un acuerdo favorable entre las partes involucradas en conflictos.

En el ámbito internacional, se ha entendido la importancia de la mediación, como medio para el alcance de la paz. En la República Dominicana también se han venido dando importantes pasos en materia de mediación juvenil, a través de la realización de foros, congresos, actividades de generación de conocimientos, talleres especializados, diplomados, y secciones de mediación juvenil; más los esfuerzos no han sido del todo sólidos, debido a varias razones, entre ellas, la falta de recursos financieros, humanos, falta de credibilidad en este proceso por los operadores de justicia y su cultura tradicional de administración judicial. 

Podemos decir, desde nuestra experiencia en el ámbito de la mediación de conflictos juveniles, que se hace de urgencia una redirección de la política preventiva juvenil, con la adopción de la resolución de conflictos como herramienta primaria para la descongestión judicial y carcelaria en el país y por ende generar un clima de paz y armonía social.

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