El misterio sobre la muerte de Bruce Lee sigue vivo.

By Carlos Hernandez 
@CAHG_26

Seguramente sea la autopsia más rebatida de la cultura popular. Un edema cerebral. Esa es la causa oficial y terrenal de la muerte de Bruce Lee el 20 de julio de 1972. Sin embargo, 45 años después el misterio continúa. La primera y más explosiva estrella de las artes marciales vivió como un mito y trascendió como una leyenda, de modo que el mundo parece incapaz de aceptar que muriese como un hombre corriente. Lee no es la primera celebridad cuya muerte despierta teorías conspiranoicas, pero sí es una de las que más rumores ha generado.

Se ha culpado a la mafia china, a la mafia italiana, al consumo de drogas, a maestros de kung-fu celosos y hasta a una maldición familiar que ha seguido persiguiendo hasta la tumba a sus descendientes. De hecho, su hijo, el actor Brandon Lee, murió con 28 años en un extraño episodio cuando rodaba El cuervo. La vida de Bruce Lee fue tan corta (falleció con 32 años) que el misterio en torno a su muerte se comporta como una mitología testaruda que se resiste a ofrecer una resolución definitiva.

Otros señalan a la Triada, una organización mafiosa china, como los responsables de su muerte: Lee se había negado a pagarles dinero a cambio de protección, tal y como era habitual entre los millonarios chinos

Marcos Ocaña (Madrid, 43 años), quien ha publicado tres libros sobre Bruce Lee (el último, El guerrero de bambú, es el más conocido porque Jorge Lorenzo aseguró que es su libro favorito y le ayuda a ganar el mundiales), considera que la fascinación colectiva hacia Lee proviene de su carácter filosófico. “Su forma de vida zen aspiraba a la perfección y a la honestidad. El famoso ‘be water, my friend’ se refería a que un artista marcial debe ser capaz de adaptarse a cualquier circunstancia, a enfrentarse a alguien más grande, más pequeño, más rápido, o a dos personas. Él vivió el racismo en Hollywood y siempre fue capaz de reinventarse e imponerse a estas adversidades gracias a esta filosofía”, nos explica Ocaña.

Operación dragón (Robert Clause, 1973) era su primer trabajo en Hollywood, producido por un gran estudio (Warner), y Lee sabía que se estaba jugando su carrera. “Bruce estaba en una condición muy crítica. Extrajimos mucho hachís de su estómago. En Nepal se han dado casos de problemas neurológicos derivados del consumo de hachís, especialmente edemas cerebrales. Bruce dijo que solía masticarlo porque estaba sometido a mucha presión”. Habla Peter Wu, el médico que le atendió dos meses antes de su muerte tras un ataque de convulsiones en el que se le hinchó el cerebro. Se trataba de un tipo con un 1 % de materia grasa corporal (el porcentaje recomendado por la Organización Mundial de la Salud es del 10-20 %) que acababa de perder 10 kilos a causa del estrés: medía 1,71 y pesaba 60 kilos de pura fibra, nervio y perfeccionismo, e insistía en rodar una y otra vez hasta el más mínimo detalle de las peleas de Operación dragón.

Fuente:msn.    

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