Chino Darín afronta con 'incomodidad' las escenas de sexo en sus películas.


​​By Carlos Hernandez
@CAHG_26 

El innegable atractivo físico del actor Chino Darín, unido al magnetismo que irradian sus profundos ojos verdes y al talento heredado de su padre Ricardo, le han convertido no solo en uno de los intérpretes más demandados de la escena cinematográfica española y latinoamericana, sino también en un valor seguro para cualquier película que requiera secuencias cargadas de pura sensualidad.

Sin embargo, como ha asegurado ahora el guapo intérprete, son precisamente esas escenas subidas de tono las que constituyen el único aspecto de su trabajo que no le entusiasma demasiado, ya que le resulta muy complicado transmitir en pantalla unos niveles de complicidad y afecto con la otra persona que, en realidad, son meramente artificiales y fruto de decisiones que le son completamente ajenas.

"No hay nada de nada ahí. Es lo más frío que hay. Por momentos se puede lograr cierto clima, cierta cosa, que todos creamos que eso está pasando un poco. Creo que son las situaciones más incómodas porque tenés que generar intimidad. Hay gente que es muy lanzada, muy dada y no le cuesta nada generar intimidad, incluso en su vida personal, con desconocidos. No es mi caso. Para generar intimidad con alguien uno tiene que construir algo, tener no solo ganas sino cosas en común, química, piel, o como se llame. A veces te toca hacer escenas con alguien que no tenés ganas de compartir ni un café", confesó en conversación con el diario argentino La Nación.

El hijo de Ricardo Darín, afincado en Madrid junto a su pareja, la también actriz Úrsula Corberó, viaja con frecuencia a su Argentina natal cuando no está recorriendo el mundo por motivos de trabajo o como resultado de unas merecidas vacaciones. De ello se desprende, por otro lado, un estilo de vida algo nómada que, pese al sinfín de gratas experiencias que le brinda, también le lleva en ocasiones a sentirse muy desubicado.

"Es un momento difícil de definir porque me cuesta también a mí situarme. Estoy con mucha movida en lo personal y lo profesional. Van de la mano. Me fui a España a trabajar, me puse de novio con una chica de allá. Tuve la suerte de haber tenido cierta continuidad laboral allá pero a la vez seguir recibiendo ofertas de trabajo acá. Entonces estoy un poco inestable en ese sentido porque es difícil situarse. Por un lado contento, con muchos estímulos, y también necesitando parar un poquito la pelota", se sinceró.

Al margen de la profunda admiración que siente por su progenitor tanto en lo personal como en lo profesional, que quedó patente hace unos días con el sentido homenaje que le brindó en sus redes sociales después de que el reputado actor recibiera el premio honorífico del Festival de San Sebastián, Chino ha rechazado siempre cualquier tipo de comparación con su padre, tanto por la necesidad que tiene de seguir su "propio camino", como para evitar la pesada carga que se derivaría de tener que estar a la altura de su legado.


"Trabajo para evitar esas comparaciones y esas referencias directas. Primero, porque considero que somos personas distintas yo y mi padre y cualquier hijo con su padre. Si fuéramos hermanos gemelos los dos de los que habláramos, cada uno estaría haciendo su propio camino sin tener que convivir con la figura del otro necesariamente a cada paso. También uno va creciendo, y uno se amiga y se pelea con las cosas... no con la relación con mi viejo porque siempre me llevé genial con él, sino con esto de ocupar un espacio propio", apuntó en relación a la madurez que exhibe a sus 28 años.

Fuente:msn.

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